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Un poco menos «de más», y un poco más «de menos»

Hace unos cuantos meses llegué al video de Caroline Casey «Looking Past Limits» a través de la columna de mi amiga May Groppo, que encuentran acá.

Siempre que hablamos de miedos y límites, solemos quedarnos en la parte de la determinación que se necesita para superarlos. Gran parte de «poder ser/hacer» parece ser «creer/confiar en que podemos». Entonces hacemos vision boards, anotamos intenciones, soñamos más alto… nos subimos nuestra propia apuesta para «mirar más allá de los límites» que nos impusimos. (Aunque el límite haya sido impuesto externamente en un principio, siempre depende de nosotros el avalar esa fina línea punteada de «no». No importaría tanto si te dijeron que no podías, lo que importaría más es que te lo creíste.)

Pero hay una parte que pasamos por alto. No sé si le sucede a todos, pero entiendo que le pasó a Caroline, y yo creo que también me pasó a mi. A veces no solo se trata de agradecer y de vibrar merecimiento. A veces también se trata de quebrarse fuerte. De asumir un lugar de «no poder». Admitir nuestra debilidad. Permitirnos ser limitados. Caroline dice «You know how exhausting it can be to try to be perfect when you are not, or to be somebody that you aren’t?» (¿Saben lo agotador que puede ser tratar de ser perfecto cuando no lo sos, o tratar de ser alguien que no sos?) Mirate el video porque la historia es fascinante.

No seas un bebé… ¿o sí?
Todos venimos preparados para ser seres libres de estas imposiciones, alegres y confiados en lo que somos. Basta observarnos de chicos: muestrenme un bebé que tenga miedo al fracaso (o a la muerte), o uno preocupado por ser menos eficiente que sus pares. Hey, como mucho podrán mostrarme un pequeño frustrado porque se la pasa descubriendo que el mundo es algo más de lo que pensaba que era hasta el momento. Aún así se ríen despreocupadamente de todo, mientras descubren cómo desenvolverse en el mundo. Así fuimos todos alguna vez.

Retomo esta idea que Caroline documenta con su ejemplo personal de una forma tan honesta: «dejar de pelear contra lo que somos». Les apuesto que nunca se pusieron a reflexionar seriamente contra qué están peleando hoy. No es fácil: llevo meses trabajando este tema con mi coach con uno y otro enfoque, y les aseguro que siempre hay una capa más en esa cebolla. Pero una cosa aprendí: el momento de catársis que tiene Caroline, cuando admite que no puede ver, es crucial. Para ella fue la oportunidad de desechar la imagen que había construído para sí misma y de comenzar desde cero. Como un bebé. Y más o menos hasta allá volvió, a rescatar un deseo que acuñó en su infancia: ser Mogwli, de El Libro de la Selva.

Las cosas caen por su propio peso, ¿o no? ¿Alguien con ganas de andar cargando rocas sobre los hombros porque sí? ¿Alguien?

Las cosas caen por su propio peso, ¿o no? ¿Alguien con ganas de andar cargando rocas sobre los hombros porque sí? ¿Alguien?

Desde chicos aprendemos a moderarnos para formar parte. El entrenamiento comienza en la familia y se refuerza en el colegio. Para cuando llegamos a nuestra vida laboral estamos bastante jugados. Pero es posible «encontrarse» de nuevo: hay que animarse al quiebre, a romper lazos y a no pertenecer (a veces hasta en la propia familia: para Caroline era desafiar el sueño paterno de la hija invencible, ese hijo Sue), a admitir que «no nos sale ser esa imagen proyectada» y que queremos abrirnos a la posibilidad de otra. Ojo, no se trata necesariamente de tirarse a menos: depende cómo hayan configurado su imagen personal, quizás el paso es hacia adelante y hacia arriba. Quizás no es hora de menos —como en el caso de Caroline, o mi amiga Pía que está atravesando su autodenominado «Break Creativo«, o yo misma que estoy en el proceso de borrarme «etiquetas»—, sino a más. Pero tengo bastante certeza que hay una pista en nuestra infancia que tenemos que recuperar, para vibrar con el merecimiento de nuestros propios tambores. Mientras encontrás tu sonido, probá con el de Caroline ¡versión por Robbie Williams!

Tirarse a menos
Si te toca tirarte a menos, sabé que no estás sola. Creo que cada vez somos más las mujeres que estamos empezando a rechazar gentilmente el ritmo de la locura que nos autoimpusimos para lograr esa imagen de «súper mujeres», «girlboss», etc. Siempre divinas, siempre presentes, siempre efectivas. Y realmente no se trata de tener (o no tener) un instagram envidiable: se trata de que la forma en la «edites» tu historia personal es solo tuya. No hay un parámetro: el instagram —o la vida— de esas otras mujeres que seguís, no es tu medida. Encontrá tu medida. Abrazá tu medida. Respetá tu medida. Honrá tu medida.

tumedida

Podés bajar esta imagen como wallpaper, aquí.

Hace como un mes que no escribo en este blog, sencillamente porque estaba agotada. Física y mentalmente. Pero también estaba segura de que no quiero imponerme la tarea de «llenar el aire» —seamos honestos, el «aire» está plagado de voces en este momento, y la mía no es más importante si no tengo nada importante que decir—. Prefiero acovacharme y macerar ideas para después compartirlas cuando creo que están listas para salir ahí afuera, o cuando yo necesito «conversarlas» con ustedes. O quizás escriba sobre algo totalmente trivial que llamó mi atención, como una receta de cocina, porque quiero compartir algo que es sencillamente genial. O quizás postee en instagram una foto de mis gatos porque son tan dulces y peludos que los encuentro irresistibles, ¿y quién no querría compartir esa imagen que genera ooohhhs y aaaaawwws? Menos dudas, menos planes maestros, más aventura.

¿A qué cosas les estás diciendo que no? ¿A qué otras cosas les estás dando lugar? Compartilo conmigo, que me hace muy bien leerlo. <3

Bajate las ilus como wallpaper: aquí la 1, y aquí la 2.

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