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Esto fue 2016: balance y un ritual para el año nuevo 2017 (el año del Unicornio)

Otro año se termina y todos nos encontramos diciendo lo mismo: “pasó tan rápido”, “no puedo creer que estemos en diciembre”, “menos mal porque necesito VACACIONES”, etc. Y con el fin del calendario llega el famoso balance. A algunos les encanta. Otro lo detestan. Habrá balances sobre política, economía, cultura y la vida de los famosos. Pero a mi el único que me interesa es el balance propio. ¿Por qué? Porque algo hay detrás de esta tarea poco agraciada de indagar el pasado inmediato. Es sencillo: hay aprendizaje. La posibilidad de frenar unos minutos y “pechear” el vértigo de los días que “vuelan” para aterrizar en la siesta correntina que es el verano en la ciudad con otra sensación.

¿Se animan a hacer balance conmigo? Este mes desde mi cuenta de instagram, voy a disparar preguntas para que nos animamos —con el poder del coraje grupal— a confrontar esas respuestas. Arranco yo con las mías, honestidad brutal como corresponde. De todas formas, se imaginarán que gran parte de mi 2016 está marcado por…

Beboto Astor.

Ritual para Año Nuevo 2017
Para este ritual de año nuevo vas a necesitar una piedra de cuarzo (preferentemente cristal, blanco o rosado), hojas y marcadores o lápices de colores y un trapito de algodón (puede ser una remera que no uses). Es necesario que limpies y actives el cuarzo antes de arrancar. Más sobre eso al final. Si tenés 2 cuarzos, más genial aún porque tenemos tareas para ambos.

Cuándo: lo ideal es hacerlo el jueves 29 de diciembre porque habrá un vacío lunar. Cuando la Luna se vacía también es buen momento para vaciarnos nosotros y preparar el terreno para sembrar una intención (¡o muchas!). De todas formas si lo hacés el 30 de diciembre a la mañana también vale. Además tendremos Luna Nueva en Capricornio, con Sol en este signo zodiacal también, que es el que más nos pide encargarnos de los temas pendientes. Y en esta agitada vida urbana, no es raro que nosotros mismos seamos el tema pendiente más grande en nuestra lista porque ¿quién tiene tiempo de andar indagándose para ver cómo anda? Así que sin excusas: el momento te potencia. Es hora de revisar, crecer y sentar bases para lo que sigue. Let’s go for it.

Dónde: donde te sientas más libre. Donde nadie te apure. Donde creas que vas a poder conectar mejor con este momento de ritual. Si no se te ocurre ningún lugar, a mi siempre me ayuda ver el cielo o sentir el pasto. La naturaleza nos aquieta.

Importante: como el ejercicio te propone ponerte en contacto con tus sentimientos, si sabés de antemano que eso te puede resultar complicado, no lo hagas sola/o. Pedile a alguien de confianza que te acompañe y lo haga con vos. Si tenés un terapeuta, podés preguntarle su opinión.

Cómo: este ritual tiene 5 partes. Es ideal que puedas hacerlas todas de corrido sin interrupciones, porque el objetivo es llegar a un estado mental de poder personal y para eso hay que ganar “moméntum”.

Parte 1: Nos vaciamos
Agarrá hojas en blanco y desplegá frente a vos los lápices de colores. Poné tu cuarzo frente a vos y sentate cómoda/o o tirate de panza al piso porque vas a dibujar. Si tenés un segundo cuarzo, dejalo guardado dentro de una cajita de madera o adentro de una taza (que no quede expuesto). Si ya hiciste el #balanceHappimess, sirve tener esa hoja a mano y leer tus respuestas en este momento. Sino seguí adelante y cerrá los ojos. Inspirá y exhalá 3 veces, en forma pausada. Tratá de vaciar tu mente de palabras, concentrate en cómo se siente el aire: ¿es cálido? ¿Fresco? ¿Hay una brisa? ¿Hay algún aroma preponderante? ¿Algún sonido? Chequeá que te sientas cómoda/o. Ajustá según corresponda. Si es necesario, seguí respirando en forma pausada hasta que sientas quietud.

Ahora empezá a recorrer la línea de tiempo de tu año, mes a mes. ¿Qué sucesos vienen a vos? Cuando encuentres un recuerdo que te trae un sentimiento o palabras e ideas que se agolpan en tu cabeza, agarrá el primer color que te llame la atención y dibujá. Volcalas en la hoja: puede ser una escena, una parte, un garabato, o si no te sale dibujar, una palabra, o muchas. Seguí con el ejercicio hasta que llegues al momento presente. Usá todas las hojas y colores que necesites.

Al finalizar, armá una galería desplegando todas las hojas frente a vos. Y mirá.

Parte 2:  Nos reconocemos
Volvé a inspirar y exhalar 3 veces, o las necesarias para aquietar tu mente. Llevá la mano a tu pecho. ¿Cómo te sentís? ¿Podés reconocer un sentimiento? Dejalo fluir. Si sentís ganas de sonreir, reite. Si tenés ganas de moverte, parate y bailá. Si tenés ganas de llorar, llorá. Si querés agradecer, agradecé. Y así. Vos le vas a dar la duración a este momento: solo detenete si sentís mucha tristeza o una sensación desagradable. En ese caso podés optar por seguir con el próximo paso o llamar a una persona que sepas que te puede acompañar. Si no te sentís segura/o, siempre es mejor pedir ayuda. No somos de hierro ni tenemos que serlo.

Parte 3: Limpieza
Agarrá todas las hojas de tu galería y hacé una pilita. Ponele el cuarzo encima. Agradecele al cuarzo por ayudarte a hacer esta limpieza energética. Dejalo unos minutos, lo que consideres necesario. Luego cubrilo con una tela de algodón, en preparación para su limpieza. Dejalo a un costadito. Las hojas las vas a hacer un bollito y tirar a la basura (no las entierres ni las quemes). Si podés, hacelo ya mismo antes de pasar al próximo paso.

Parte 4: Programar tu intención
Te vaciaste, te diste lugar para conectar y transitar tus emociones libremente. Ahora es momento de programar lo que sigue. Con todo el autoconocimiento que acabás de adquirir, formulá una intención. ¿Qué querés que te suceda en 2017? Si tenés un segundo cuarzo, es hora de sacarlo de su caja. Ponelo en tu mano izquierda y tapalo con la derecha mientras repetís 3 veces en voz alta tu intención. Si tu intención está vinculada a la energía de algún chakra, llevá el cuarzo hacia ese punto energético. Sino, llevalo a tu frente. Visualizate como un hermoso, poderoso unicornio que con su cuarzo-cuerno puede atraer toda la luz blanca y azul del mundo. Inhalá y exhalá la luz. Volvé a repetir una vez más tu intención y si te animás hacete una ronda de omhs (inhalá y exhalá por la boca mientras emitís el sonido ancestral “aum” o “om”, 3 veces). Guardá tu cuarzo programado en la cajita y mantenelo siempre cerca tuyo. Durante los próximos 7 días, visitá a tu cuarzo: sostenelo en tus manos y repetí tu intención. Así se refuerza su programación. Es tu piedra mágica. Tu cuerno de unicornio.

Parte 5: Tu palabra secreta de Súperpoder
En una hoja en blanco escribí tu intención. Adornala con letras dibujadas, colores, más dibujos. Este es tu póster personal. Podés colgarlo en un lugar privado (adentro de tu placard por ejemplo) o en tu escritorio. Pero que quede a tu vista para que puedas impregnarte todos los días de tu propósito. Cuando terminés, detenete un segundo a mirarlo. Elegí una palabra clave como símbolo de esa intención: te presento a tu nueva palabra secreta de súperpoder. Usala como contraseña de cuenta de email (gran truco que aprendí de May Groppo), buscá una canción que la use mucho o para vos vibre con ese espíritu (en 2015 mi canción fue Splendor in the Grass de Pink Martini). La idea es que tengas muchas formas de volver a tu intención durante el año para que se mantenga viva. Podés escribirla en la tapa de la caja de tu cuarzo. Es tuya. Usala a discreción.

Cómo formular una intención
Las intenciones se diferencian de los deseos porque llevan implícita tu voluntad de trabajar para que eso suceda. En vez de decir “me gustaría que X suceda”, vas a decir “va a suceder X en mi vida”. Así, con una confianza total. No vale formular como “voy a intentar”. Nadie logró nada “intentando”. Solo se logra algo cuando se hace.

Cómo limpiar un cuarzo
Los cuarzos son piedras muy copadas porque capturan y limpian energías. Por eso usamos un cuarzo para protegernos durante la primer parte del ritual. Pero también son piedras “programables” que concentran y conducen la energía, y por eso la usamos también en la segunda parte del ritual para atrapar mucha buena vibra y conducirla hacia nuestro propósito. Pero tienen que ser dos cuarzos diferentes, porque una vez que los usamos quedan ya cargados. Si tenés un solo cuarzo, elegí que función te parece más importante y asignale una sola.

Como los cuarzos son muy conductores atrapan las energías del ambiente y hay que “limpiarlos” seguido, pero principalmente antes de usarlos en un ritual. Para limpiarlos tenés que sumergirlos 24 horas en agua con sal gruesa. Si no tenés tanto tiempo, simplemente dejalo bajo un chorro de agua fría un buen rato. Conectate con el cristal y confiá en tu intuición para saber cúando “se reseteó”.

Después de limpiarlos hay que activarlos: esto se consigue con un buen baño de luna, idealmente luna llena. Con una o dos noches es suficiente. Otra opción es exponerlo a la lluvia o a una tormenta eléctrica. Y algunos dicen que si estás jugado y no tenés tiempo, lo podés meter en el freezer 48 horas.

#estofue2016

¡Ya tenés balanca y ritual para arrancar el Año del Unicornio con todo! Y si tenés la Agenda Happimess 2017, tanto mejor: podés escribir tu palabra clave de súperpoder en las hojas en blanco al final de la agenda para tenerla siempre con vos. Si aún no la tenés, hurry up amiga/o porque se agotan. Podés participar en mi instagram del concurso #estofue2016 y ganarte una: poosteá una foto de tu año y escribí en el comentario por qué considerás que esa foto representa lo que fue tu 2016. No te olvides de etiquetarla con #estofue2016 y etiquetarme como @vikarrieta así la veo (además tu perfil tiene que ser público). En los últimos días de este año eligiré las 3 mejores imágenes y cada uno se llevará una agenda. Seguime para conocer a los ganadores y no te pierdas el final del balance Happimess grupal, que es cada vez más inspirador.

 

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