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Leyendo: The life-changing magic of tidying up

Ordenar es mágico. Sobre esta premisa, Marie Kondo construye su método en unas 200 páginas en las que, con todo candor y honestidad, devela por qué se convirtió en una maestra de orden. Ordenar es mágico, principalmente, porque Marie es animista. Esto significa que, en cada objeto que la rodea ella ve vida, una energía que late y que es capaz de transmitirnos amor, confianza y una voluntad de colaborar con nosotros para engrandecer nuestras vidas.

Ser animista es algo que a mi, confieso, me resulta natural. Herencia materna, aprendí a dialogar con los objetos de mi entorno desde muy chiquita. Y no solo reconocerlos como “Cosas” (con C mayúscula, porque si bien no puedo decir que son seres, no se merecen ser llamados meramente cosas, ya que tienen en verdad una energía peculiar), sino también agradecerles por el lugar que  ocupan en mi vida. Antes de leer a Marie, yo ya sabía agradecerle a mi casa, a mi cama y a mi ropa por sus servicios prestados.

Agradecer y reconocer el valor de lo que nos rodea es clave para el método KonMari. El valor no es algo que pertenezca a la Cosa y no se refleja en su precio de venta —como intuitivamente todos sabrán—: ¿Cuánto vale mi ukelele para mi? Claramente, no lo que pagué por él. Es la sumatoria de las experiencias placenteras que compartimos lo que le otorga su verdadero valor en el sistema de valores de mi vida personal.

“As I look around, my glance falls on a painting that I particulary love, purchased overseas, and a vase of fresh flowers in one corner. Although not large, the space I live in is graced only with those things that speak to my heart. My lifestyle brings me joy.”Marie Kondo

Limpiar tu casa es conocer tu estilo
Marie cuenta sobre una clienta de su método que deseaba un estilo de vida más femenino, pero su casa no lo reflejaba. Sin embargo cuando Marie le pregunta cómo imagina ese estilo, ella puede describirlo a la perfección. ¿Cuántas veces aceptamos con naturalidad vivir en espacios que no se sienten “como nosotros” solo por no cuestionarlo? Un sofá o una mesa heredada. El cuadro que nos regaló la abuela. El cubrecama que nos heredó mamá y todos esos zapatos y camperas transferidos del placard de nuestra hermana o hermano mayor. Claro, ¿cómo tirarlos? Fueron regalados, transferidos o cedidos con amor. Pero Marie dibuja una línea y señala que el amor de ese gesto no tiene que confundir la irrevocable realidad de que nosotros no elegimos esos objetos. A veces, podemos elegirlos en el proceso de aceptarlos. Pero es una rara casualidad. Por lo general, lo que sucede es que terminamos acumulando “el desecho” de nuestros familiares, lo cual anula categorías sobre las cuales podemos decidir nuestras propias adquisiciones. Nuestro propio estilo.

¿Te da felicidad? El secreto del método de Marie.

¿Te da felicidad? El secreto del método de Marie.

En el método de Marie, el primer paso es desechar todo lo que «no vibra en nuestras manos con alegría”. Si no nos produce felicidad, ya no es para nosotros. Descubrir esta relación con nuestras Cosas es revelador. Revela nuestra forma personal de ver y construir nuestro mundo, nuestros gustos más auténticos e incluso revela nuestra misión. Cuando descartamos lo que no vibra con nosotros, va surgiendo lo que sí. Al eliminar el “ruido”, nuestra verdad habla.

El verdadero truco para decir adiós
Dejar atrás nuestras cosas es doloroso. A veces más, a veces menos. A veces es porque son objetos costosos o «raros», otras porque tienen un incalculable valor emocional. Pero en una verdadera limpieza, llegará ese momento en el que diremos “esto no”. A pesar de que somos conscientes de que ya no despierta alegría en nuestras manos, no podremos encontrar el coraje para arrojarlo en la pila de tirar (o donar, o vender, o regalar). El truco –animista— de Marie, consta en agradecer a la Cosa por lo que trajo a nuestras vidas y decirle adiós. Preferiblemente en voz alta.

Es una solución común para lidiar con nuestra angustia el “trasladar” objetos a hermanos o exiliar cajas de memorabilia a la casa de nuestros padres. Pero hay que resistir la tentación de asumir pertenencia por los demás. Si tenemos un objeto costoso o exótico (los más difíciles de descartar) podemos optar por venderlo. Si pensamos que alguien en nuestra familia realmente puede hacer buen uso de él, es mejor averiguarlo sin imponer el objeto o incluso proponer una venta (aunque terminemos regalándolo). Pero de esta manera no habremos anulado la posibilidad de elección en nuestro ser querido. Lo bello de descartar, es que finalmente los objetos remanentes brillarán con el poder de toda nuestra amorosa atención.

La memorabilia ocupa el lugar más difícil en esta tarea de descarte, por lo que Marie sugiere dejarlo para el final. Los padres deben luchar contra esas ganas de guardar todo pedazo de "arte" que hayan creado sus hijos una vez que el mismo cumplió su función. De la pared a la basura, sin escalas.

La memorabilia ocupa el lugar más difícil en esta tarea de descarte, por lo que Marie sugiere dejarlo para el final. Los padres deben luchar contra esas ganas de guardar todo pedazo de «arte» que hayan creado sus hijos una vez que el mismo cumplió su función. De la pared a la basura, sin escalas.

Guardar en vertical
En cuanto a los consejos prácticos, el más destacable es el guardado en vertical. Marie señala que apilar objetos causa estrés en los que ocupan la base de la pila. Una remera puede ser plegada muchas veces y no arrugarse en lo más mínimo si no recibe peso sobre ella. El plegado comienza como naturalmente doblamos una remera: desde los costados hacia el centro, formando un rectángulo. Pero luego, continuamos plegando desde la base y el cuello hacia el centro, hasta que obtengamos una forma que se sostiene vertical apoyada sobre un lado. Luego, las remeras se deben ordenar sobre el estante o el cajón dejando los colores oscuros hacia el fondo y los claros hacia adelante. La misma técnica debe aplicarse a las medias y la ropa interior.

También sugiere que los sacos, vestidos y polleras sean guardados de izquierda a derecha, primero los más largos. De esta forma se genera una línea ascendente vertical que atrae armonía. En cuanto a cómo categorizar, rechaza la idea imperante de unificar por colores: la primera categorización es por funcionalidad (partes de arriba, partes de abajo, abrigos, accesorios, etc), la segunda por materialidad y por último, color.

Los efectos felices de una vida ordenada
Para Marie, no hay magia en el sentido fantástico: ella experimentó en forma muy concreta los cambios que, el proceso de ordenar una casa, traen para aquellos que se embarcan en dicha aventura. Sin embargo, hay una cuota de metafísica que ella admite no puede capturarse con palabras. Debe ser vivido.

Algunas de las claves: descubrir qué hace vibrar nuestro corazón a través del “entrenamiento” en la toma de decisiones (esto sí me define, esto no) nos posibilita encontrarnos con esa decisión en otros ámbitos de nuestra vida, aumentando nuestra sensación de confianza; agradecer a los objetos que nos rodean nos hace más conscientes y agradecidos en general; eliminar el ruido que nos rodea nos permite enfocar en lo importante y animarnos a buscar otros cambios (como por ejemplo, nuestra alimentación o carrera); tener menos nos hace sentirnos capaces de resolver con menos y por ende nos enriquece; y por supuesto: rodearnos solamente de lo que nos hace felices, nos hace aún más felices. Existen otros efectos que Marie documenta como encuentros casuales o aparentes golpes de suerte, que vincula a los mismos efectos que busca por ejemplo el feng-shui. Sin embargo, las consecuencias que no requieren cuestionamientos de la lógica ya son lo suficientemente atractivas como para darle una oportunidad a su método.

Yo me quiero ordenar, ¿y usted?
Marie dice que cuando el libro llega a nuestras manos es porque estamos buscando un cambio. Y que ordenar es parte de ese proceso. Coincido con ella, por lo que ya comienzo mi campaña de orden (el primer paso fue, por supuesto, leer su libro). Ustedes, ¿se animan a ordenar? ¿Qué creen que sería lo más difícil de dejar atrás? ¿Alguno leyó el libro y lo puso en práctica? Apenas empiece mi propia odisea, les cuento… :)

Mientras tanto, les dejo también este video de una GoogleTalk con Marie, por si se quedaron con ganas de más. Está en inglés pero apreten el botón de CC (subtítulos) y luego la «tuerquita» para seleccionar traducción al español, y así obtendrán subtítulos en español.

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